El Sostén
A lo largo de los años aprendí a entender que uno puede darle ánimos a una persona en casos difíciles, casos como el perder a un ser querido, o en aun mucho mas profundos: el perder a un familiar. Sin embargo, muchas veces me sentí frustrado al no poder conseguir tal logro y que la otra persona se sienta bien. Es por eso que me di cuenta, de que si quiero conseguir un verdadero consuelo hacia la otra persona, no debe ser por o gracias a mi, sino gracias a Dios. Somos Hijos de Dios, y como tales debemos seguir sus pasos. Somos Hijos de Dios, y parte de nuestra misión en este mundo es el de tratar de continuar sus pisadas. Es el cumplir lo mejor posible ese rol de hijos que tenemos, imitándolo a Su imagen. Cuando conseguimos eso, no soy yo el que da consuelo, sino Dios. Yo no utilizo las palabras correctas, sino Dios. Y me encanta saber que tenemos un Consolador, que logra consolar cada llanto nuestro. Creo en ese principio que logra curar todas las heridas que existen en este mundo. Me...