El Sostén
A lo largo de los años aprendí a entender que uno puede darle ánimos a una persona en casos difíciles, casos como el perder a un ser querido, o en aun mucho mas profundos: el perder a un familiar. Sin embargo, muchas veces me sentí frustrado al no poder conseguir tal logro y que la otra persona se sienta bien. Es por eso que me di cuenta, de que si quiero conseguir un verdadero consuelo hacia la otra persona, no debe ser por o gracias a mi, sino gracias a Dios. Somos Hijos de Dios, y como tales debemos seguir sus pasos. Somos Hijos de Dios, y parte de nuestra misión en este mundo es el de tratar de continuar sus pisadas. Es el cumplir lo mejor posible ese rol de hijos que tenemos, imitándolo a Su imagen. Cuando conseguimos eso, no soy yo el que da consuelo, sino Dios. Yo no utilizo las palabras correctas, sino Dios. Y me encanta saber que tenemos un Consolador, que logra consolar cada llanto nuestro. Creo en ese principio que logra curar todas las heridas que existen en este mundo. Me llena de esperanza y de alegría, saber que en los momentos mas desgarradores de nuestras vidas, todavía podemos dar un paso hacia adelante, y reír en medio de todo lo que nos hace llorar. Uno no se imagina tales cosas, porque quizás no estamos acostumbrados a dejar todo en manos de Dios. Pero, ¿y si comenzáramos a hacerlo?
Un sostén se puede interpretar como una prenda de ropa, pero también como algo por el cual uno se sujeta. Lo interesante y precioso a la vez, es que cuando se trata de Dios, yo no tengo que buscar sobre qué o sobre quién sostenerme. Él me sostiene a mi, porque me ama. Él te sostiene a vos, porque te ama. Isaías 41:13 dice: "Porque yo Jehová soy tu Dios, quien te sostiene de tu mano derecha, y te dice: No temas, yo te ayudo". Es el mejor amigo de todos nosotros, es el que te dice "Hay algo mas grande que el problema de la muerte. Es mi Amor, y está disponible para que lo tomes, disponible para que puedas tomar el regalo de la Vida Eterna, y el saber que conmigo no vas a llorar nunca mas". Ningún otro amigo como Él puede ofrecerte lo mismo, por eso es que son muy correctas las palabras al cantar "Como Jesús no hay Otro Amigo".
Pasamos momentos difíciles en nuestra vida? Por supuesto que si. Nadie dijo que vivir en pecado iba a ser color de rosa, nadie nos avisó que la gente iba a comenzar a morir en nuestro alrededor. Pero gracias al Señor, sabemos que en medio de todo el dolor, hay una luz en medio de la oscuridad. Esa luz la podemos reflejar nosotros, siempre y cuando aprendamos cada vez mas de su gran Amor. El Señor es nuestro verdadero y gran sostén, el que logra satisfacer las necesidades del que está triste, el único en brindar esperanza en medio de una tempestad donde muchos son los que dudan preguntándose si la tormenta va a calmar en algún momento. Falta poco, para que ese gran día llegue. Mientras esperamos Su Venida, creamos en Él. Mientras esperamos ese momento en el que no habrá mas noche, confiemos en Él. Mientras los momentos difíciles ocurren, sepamos que son pruebas para que nuestra fe se desarrolle mucho mas, y este nos prepare para llegar a estar presentes en ese día. Ese día en el que se tome lista, y todos podamos responder: "Aquí estoy, pasé por muchas dificultades, pero aprendí a seguir adelante porque supe que nunca has dejado de sostenerme".
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