Amor Incomprensible (Parte 1)
En un verano, o en el invierno, quizás en primavera es mas frecuente, y en otoño tal vez acompañándose de una dosis nostálgica. En una sonrisa, en un gesto, en una mirada, en un sonido, en una palabra, en una expresión. En medio de la lluvia, en medio de multitudes, o en la soledad de una mañana; en todos estos lugares y más, el Amor está presente. Y no depende del Amor para que nosotros lo sintamos, depende de nosotros sentir Amor, es abrirle las puertas.
Constanza iba caminando por la calle, dejándose empujar levemente por la brisa de un invierno que se asomaba hace ya varios días. Le encanta salir a leer en días fríos mientras camina, le fascina usar sweaters rayados de manera horizontal, ama profundamente usar gorros de lana para la ocasión; y de vez en cuando escucha música tranquila con unos auriculares de gran tamaño, para acompañar de esta manera el ritmo de sus tranquilos pasos. Mientras se dirige hacia un destino por lo pronto desconocido, Constanza se toma la delicadeza de detenerse a tomar un café en una de sus cafeterías favoritas, situada sobre la esquina de una calle poco conocida. Le sobran veinte minutos que son aprovechados de manera óptima, así que no duda en entrar y sentarse al lado de una ventana, y de esa forma, permitirse una distracción cada tanto, mientras lee su libro ya antigüo con sus hojas ya practicamente sueltas, envueltas por sus tapas y sujetadas medianamente fuerte por las delicadas y suaves manos de la joven.
-Buenas tardes, que frío que hace- murmuró el mozo que se acercó para tomarle su pedido- le traigo la carta?
-Buenas tardes, le agradezco, pero ya estoy decidida -contestó Constanza casi con timidez en sus ojos- puede ser un Doble Latte por favor?
-Cómo no, enseguida se lo traigo.
Constanza adora leer, pero se detiene por un minuto para mirar por la ventana. Observa las interesantes expresiones de las personas al sentir frío, y piensa en si misma acerca de lo cálida que se siente, al encontrarse sentada en un sillón cómodo, con uno de sus libros favoritos, y esperando algo caliente para tomar. Piensa en ella misma por un instante, Constanza pensando en Constanza; y no en su familia o trabajo, sino en su personalidad, en su manera de ser, en su carácter. Y finalmente, después de unos minutos mirando sin ver, habiendo apuntado su mirada sobre un punto fijo, susurra casi sin escucharse:
-Y... Dónde está el Amor?
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