Los Buenos Días

Anoche me acosté con la idea de poder leer las páginas de un libro que estoy leyendo, pero mis párpados no paraban de balancearse, lo que hizo que guardara el libro, me levanté para apagar la luz de mi habitación, y termine acostándome a dormir. Hoy me desperté mas despierto de lo que pensé que iba a estar, y me levanté callado.
Durante la mañana me preparé un café recién molido con mi molinillo de café y mientras lo tomaba, me puse a pensar en cómo iba a ser mi día.

Uno siempre puede imaginarse siguiendo una serie de rutinas, y así encontrarle una especie de sentido según lo que uno hace diariamente. Creo que ahí está la gracia de cada día dentro de lo que es vivir la vida: en darse cuenta de que uno es el que se tiene que adaptar a lo que el mundo te presenta, y no tratar de estructurar tu vida con cosas y quehaceres pensando que así es cómo se vive. Esto último que nombré lo aprendí con la muerte de mi padre, cuando falleció en un momento totalmente inesperado en el que lo menos que podía imaginarme era que una cosa así iba a suceder. Imaginaba que ese episodio iba a suceder años después, siendo adulto, estando casado, yendo a visitarlo a un hospital, dándome supuestas últimas palabras, yo llorando encima de él, mi mujer en ese momento tratando de consolarme, y viendo después cómo seguir con mi vida. Lo único que logró coincidir con mi imaginación fue el último punto de ver cómo seguir con mi vida. La vida te agarra de golpe, y como lo dije recién, te golpea.
Pero mas allá de esto, esta mañana me di cuenta de que cada día uno tiene la oportunidad de vivir cosas totalmente distintas según lo que uno quiera realizar o plantearse a hacer. Muchos dependen de con qué pié se levantaron para determinar si su día va a ser malo o no, cuando en realidad depende de como uno lo quiere enfrentar. Muchas veces he vivido días que comenzaron de manera pésima y que al final terminaron convirtiéndose en días hermosos, y viceversa. Quizás los buenos días estén relacionados con algún evento o acción que haya generado una especie de felicidad como consecuencia en ese momento. ¿Qué es entonces, tener un buen día? Ya tenemos tan incorporado el "que tenga un buen día" que me lo dicen en la iglesia, en el trabajo, los profesores, mis amigos, los comerciantes cuando les compro algo, todo el mundo lo dice, y al final: logramos tener ese buen día?

No señores, el verdadero sentido del tener un buen día se puede asemejar a uno de los conceptos que se les atribuye a la felicidad: no va a depender de los sucesos ocurridos en un día, sino de los momentos que se vayan viviendo a lo largo de la jornada. No fuimos campeones en el Mundial Brasil 2014, llegamos a la final y terminamos en segundo lugar como subcampeones, fue un buen día? Quizás no tanto, siendo que me ilusioné en que podíamos salir campeones, pero sí fue un buen día porque la diferencia estuvo en lo bien que la pasé con mis amigos. Si hiciese memoria acerca de la alegrías que viví y los momentos de risa y júbilo que compartí con otros durante el campeonato, podría decir que fue un buen Mundial. Los buenos días no dependen, si se quiere, pura y exclusivamente de nosotros. Por un lado, dependen de nuestras actitudes porque si estuviéramos malhumorados, por ejemplo, con todo el mundo, no creo que el día sea tan positivo como uno se lo espera. Por otro lado, pueden depender también de nuestro entorno y sus actitudes, ya que ellos pueden jugar a tu favor como así también en contra. 

No esperemos que otros nos mejoren el día, demos nosotros el primer paso y tomemos las cosas con buena actitud. La tristeza y la angustia en algún momento van a asomarse para hacerte estragos, pero la decisión de darles la bienvenida va a depender solamente de vos. No estés triste, no te enojes, porque no hay nada mejor que aprovechar los buenos momentos. Despues de todo, esos son lo que te hacen feliz.

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