Confiar
Hacer memoria y mirar hacia el pasado a veces ayuda, pero solo "a veces". No se hasta qué punto es saludable y nocivo el viajar muchas veces seguidas hacia los recuerdos de lo que uno vive, pero lo positivo es encontrarse con aquello que te ayuda a enfrentar el presente, eso que nos gusta llamarlo con el nombre de "experiencia". Solo que muchas veces esa experiencia no sirve para enfrentar los porvenires de la vida, y es donde uno se pregunta "y ahora, qué hago?". En esta semana que pasó me hice esa pregunta varias veces y sinceramente llegué a tener muchos estados de ánimo en pocos días. Gracias a Dios la semana concluyó bien, o al menos, mejor que como comenzó. Aprendí a nuevamente dejar las cosas en manos de Dios, a confiar, a tener fe.
¿Qué es tener fe o dejar las cosas en manos de Dios? Es como cuando uno se presenta a dar un examen sin haber estudiado, de manera suicida; pero con la diferencia de que cuando uno confía, la seguridad es envolvente. Es dar algo que no tenemos y que no nos alcanza, algo incomprensible que no terminamos de entender, pero lo entregamos igual. Es dejar a un lado la duda, conseguir seguridad donde no la hay en ningún lugar. Es guiar nuestras vidas hacia un lugar que no vamos a hallar en un mapa, llevar nuestros problemas hacia un camino y depositarlos para no verlos nunca mas. Podemos mirar nuestro pasado constantemente por medio de nuestros recuerdos, pero tener fe es mirar hacia adelante olvidando tristezas vividas y anhelando un futuro lleno de gozo y paz. Es sonreir en medio de la tormenta, es marcar una diferencia a tal punto de que los demás se pregunten de dónde sacás esa alegría que expresa tu sonrisa. Es decir "no me importan las amenazas que me hagan, las indirectas negativas que me puedan afectar", porque los problemas no los voy a cargar yo.
Es finalmente arrodillarse, dejar que tus lágrimas expresen emoción, es tener una mirada franca pero con convicción, es sentir que ya no cargás con una preocupación, es agradecer por algo que no es sencillamente algo mas. Y mas tarde, mirar aquello que fue y que ahora es un recuerdo mas, volver a ese concepto de "experiencia" vivida, y reirse pensando que fue solo una preocupación, algo menor en donde no te hundiste, porque supiste qué salvavidas utilizar. Porque elegiste bien, el salvavidas correcto. Llegar a la orilla de tus días, y tener paz porque una vez mas fuiste rescatado. Ver todo lo creado por Sus manos y pensar que mi problema no era nada comparado con todo lo que tenemos a nuestro alcance.
Aprendemos a no preocuparnos, aprendiendo a depositar nuestros problemas en donde sabemos que van a convertirse en soluciones.
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